El documento del sótano

 








Por: Alma Carbajal


Damián Solís llegó al sótano antes del amanecer. Llevaba consigo la carpeta antigua que mantenía oculta desde que la encontró en el cuarto de mantenimiento. Sabía que ese documento contenía planos del edificio que no coincidían con la estructura actual. Los vecinos empezaban a sospechar. Mateo insistía en grabar sonidos en la azotea, Adrián buscaba los planos originales y Eva lo observaba con inquietud después de ver irregularidades en sus fotos.

Encendió la linterna y revisó la carpeta. Los planos mostraban pasillos que habían sido sellados y puertas que ya no existían. En una de las páginas había una figura dibujada en tinta tenue que se parecía demasiado a la silueta distorsionada que muchos habían mencionado sin querer admitirlo. Damián sabía que, si ese documento salía a la luz, los vecinos entenderían que algo viejo seguía latente bajo el edificio.

De pronto, escuchó pasos en las escaleras, apagó la linterna, los pasos se detuvieron a mitad del descenso, acompañados de un silencio rígido que le erizó la piel, cuando volvió a encender la luz, una sombra se movió hacia el cuarto eléctrico. Damián cerró la carpeta con fuerza. El sonido parecía provenir ahora desde dentro del propio documento, como si la estructura que describe siguiera viva.

Guardó la carpeta detrás de una tubería, decidido a mantener el secreto una noche más. Mientras cerraba la puerta del sótano, escuchó el mismo ruido que atormentaba a Lara en los pisos superiores, aunque esta vez le pareció que no provenía del edificio, sino de aquello que trataba de ocultar.


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