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El Sótano y el Cuarto de Mantenimiento

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  Por: Alma Carbajal El sótano del Residencial Aurora es la zona más antigua del edificio, para llegar a él se desciende por unas escaleras estrechas detrás de una puerta metálica que casi siempre permanece cerrada. El aire es frío y húmedo, y el ambiente conserva un olor persistente a concreto y cables recalentados. Las paredes muestran fisuras y manchas oscuras que revelan el deterioro del tiempo, mientras que el eco amplifica cualquier movimiento, como si el espacio respondiera a cada paso. Al fondo se encuentra el cuarto de mantenimiento, donde Damián Solís guarda herramientas, materiales eléctricos y documentos viejos. La iluminación proviene de un único foco suspendido del techo, cuya luz cae sobre una mesa desgastada. Alrededor, las sombras de las tuberías se proyectan en las paredes y crean figuras irregulares que pueden confundirse con siluetas humanas. Detrás de una tubería, Damián oculta la carpeta con los planos antiguos del edificio, un documento que muestra pasillo...

El Pasillo del Tercer Piso

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  Por: Alma Carbajal El pasillo del tercer piso de Residencial Aurora es un corredor estrecho iluminado por lámparas que parpadean con frecuencia, ese parpadeo constante provoca sombras alargadas que cambian de forma con cada variación de luz y generan la sensación de que el espacio se mueve lentamente. El piso muestra un desgaste en la zona central, como si las pisadas de muchos años se hubieran acumulado en el mismo punto donde los ruidos nocturnos son más intensos. Las paredes tienen manchas de humedad que se expanden en líneas irregulares, y la acústica del pasillo hace que cada sonido rebote desde distintos ángulos, creando ecos difíciles de localizar. La puerta del 3B marca el punto desde donde Lara Mendoza suele escuchar el ruido que interrumpe sus noches, cuando ella abre la puerta, el pasillo parece extenderse o acortarse según el parpadeo de la luz. Desde ese punto, la vista hacia el extremo opuesto se vuelve incierta, porque la iluminación tenue distorsiona la percepci...

El rollo que nunca termina de revelarse

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  Por: Alma Carbajal En su laboratorio del 4C, Eva Calderón revisaba otra vez el mismo rollo. Cada intento por revelar la fotografía del pasillo fallaba en el mismo punto: la imagen se retorcía, aparecían manchas irregulares y líneas que no coincidían entre sí. El deseo de obtener una imagen clara de la figura desconocida la impulsó a repetir el proceso, aunque la electricidad parpadeaba cada vez que llegaba al fotograma principal. Regresó al pasillo del cuarto piso para tomar nuevas fotografías. Las paredes internas expuestas vibraban con un sonido leve, casi imperceptible. Al disparar la cámara, sintió un ligero temblor bajo el suelo. No había nadie allí, aunque la sensación de ser observada era persistente. Volvió al laboratorio con la esperanza de que esta vez el revelado saliera correctamente. La primera imagen surge con nitidez: una figura alta situada en un punto vacío del pasillo del tercer piso , como si hubiera estado ahí antes de que ella tomara la fotografía. Las lín...

El documento del sótano

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  Por: Alma Carbajal Damián Solís llegó al sótano antes del amanecer. Llevaba consigo la carpeta antigua que mantenía oculta desde que la encontró en el cuarto de mantenimiento. Sabía que ese documento contenía planos del edificio que no coincidían con la estructura actual. Los vecinos empezaban a sospechar. Mateo insistía en grabar sonidos en la azotea, Adrián buscaba los planos originales y Eva lo observaba con inquietud después de ver irregularidades en sus fotos. Encendió la linterna y revisó la carpeta. Los planos mostraban pasillos que habían sido sellados y puertas que ya no existían. En una de las páginas había una figura dibujada en tinta tenue que se parecía demasiado a la silueta distorsionada que muchos habían mencionado sin querer admitirlo. Damián sabía que, si ese documento salía a la luz, los vecinos entenderían que algo viejo seguía latente bajo el edificio. De pronto, escuchó pasos en las escaleras, apagó la linterna, los pasos se detuvieron a mitad del desce...

El tercer piso no duerme

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  Por: Alma Carbajal Lara Mendoza pasó otra noche en vela en su departamento del 3B. Los ruidos nocturnos volvían a surgir en el mismo punto del pasillo, justo cuando el insomnio hacía que su percepción se distorsionara. Cada golpe leve contra la pared sonaba como si el edificio respirara. Desde su ventana, el eco parecía recorrer el tercer piso con un ritmo irregular que la obligaba a levantarse y abrir la puerta con cautela. El pasillo estaba débilmente iluminado. El sonido volvió a escucharse, aunque ahora más lejano, como si alguien diera pasos suaves que evitaban ser encontrados. Lara avanzó unos metros y creyó ver una silueta inmóvil al fondo, una figura que desapareció en cuanto intentó enfocar la mirada. Dudó si había sido un error de su vista cansada o si el edificio contenía más sombras de las que aparentaba. Volvió al interior para plasmar el recorrido en su cuaderno. A la mañana siguiente, Eva Calderón llamó a su puerta con una fotografía tomada la noche anterior. La...

Lo que se cobra en silencio

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  Por: Alma Carbajal ( basado en una historia de la vida real ) La primera vez que lo enviaron fue con una indicación que no admitía réplica: debía entregar el sobre, no decir palabra, salir antes de que alguien hiciera preguntas. Saúl lo entendió como parte del trabajo. No tenía permitido mirar directamente a los ojos ni detenerse a observar el negocio más de lo necesario. Era su primer encargo oficial, y aunque no lo dijo en voz alta, sintió algo parecido a orgullo. Caminó por las calles de tierra húmeda, con los tenis recién lavados y la gorra hacia atrás. Pasó frente a la panadería, evitó el cruce con el tianguis y dobló por la tortillería sin mirar hacia los lados. Adentro, un hombre alto, con manos blancas llenas de harina, se secaba el sudor con un trapo. Saúl dejó el sobre sobre el mostrador, dijo su nombre sin levantar la voz y salió sin esperar respuesta. El hombre no lo siguió y n adie preguntó. El barrio ya sabía cómo funcionaban esas cosas. Tenía diecinueve años ...