El Pasillo del Tercer Piso
Por: Alma Carbajal
El pasillo del tercer piso de
Residencial Aurora es un corredor estrecho iluminado por lámparas que parpadean
con frecuencia, ese parpadeo constante provoca sombras alargadas que cambian de
forma con cada variación de luz y generan la sensación de que el espacio se
mueve lentamente. El piso muestra un desgaste en la zona central, como si las
pisadas de muchos años se hubieran acumulado en el mismo punto donde los ruidos
nocturnos son más intensos. Las paredes tienen manchas de humedad que se
expanden en líneas irregulares, y la acústica del pasillo hace que cada sonido
rebote desde distintos ángulos, creando ecos difíciles de localizar.
La puerta del 3B marca el punto desde
donde Lara Mendoza suele escuchar el ruido que interrumpe sus noches, cuando
ella abre la puerta, el pasillo parece extenderse o acortarse según el parpadeo
de la luz. Desde ese punto, la vista hacia el extremo opuesto se vuelve
incierta, porque la iluminación tenue distorsiona la percepción de profundidad.
Al observar el reflejo de la ventana desde el corredor, se aprecia un ángulo
que no coincide con la estructura real del edificio, lo que genera una
sensación de simetría alterada. Este pasillo ha sido escenario de la figura
captada por Eva en sus fotografías, una presencia que aparece justo donde la
luz no llega por completo.
El espacio no es solamente un área de
tránsito dentro del edificio, sino un punto donde la arquitectura parece
comportarse de forma irregular. Los ruidos, las sombras y la geometría
cambiante lo convierten en un lugar donde la percepción de los vecinos se
mezcla con los rasgos ocultos del propio edificio.
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